Cultura de paz

Las mediaciones del Defensor, nuestra contribución directa por una cultura de paz.

Las mediaciones del Defensor del Pueblo Andaluz (dPA) durante 2022, con 287 asuntos gestionados, suponen una clara apuesta por contribuir de manera directa a la cultura de paz y, por lo tanto, al ODS 16, de fortalecimiento de las sociedades, y al ODS 17, de alianzas estratégicas

En estrecha conexión con la Estrategia del Defensor del Pueblo Andaluz para el periodo 2021-2024, y concretamente con la propia misión del dPA -de velar y garantizar derechos y libertades con total independencia, según lo establecido en la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Andalucía-, aparece la misión de procurar la defensa de una cultura de paz.

Los conflictos que se remiten a la Defensoría, denominados quejas por la norma reguladora de nuestra institución, parten generalmente de un contexto confrontativo, donde las personas plantean su desacuerdo con la actuación de alguna administración o incluso su desconcierto ante la ausencia de actuación por parte de aquélla.

El Defensor puede y debe contribuir al impulso de la cultura de paz y de la justicia social, como poder confiable, moralmente vinculante en la medida en que su autoridad se basa en la persuasión, no en el poder ejecutivo o coercitivo, que promueve cambios de comportamientos sociales -tanto de la ciudadanía, como de las personas que conforman las administraciones-, y el mejor instrumento para ello en la Defensoría consiste precisamente en impregnar su labor con los principios que inspiran la cultura de paz (diálogo, aprendizaje cooperativo y solución de problemas)

Las alianzas que se generan con la mediación del dPA procuran una mejor relación y más estable entre administraciones y administrados, por lo que se contribuye de manera directa al concepto de buena administración, al derecho de participación y calidad democrática. La resultante de estos procesos, en su amplia mayoría, es un canal de interlocución estable y útil para todos (ciudadanía y administraciones), que no solo revierte la situación de incomunicación o falta de entendimiento con los que se inició la controversia o queja, sino que favorece la creación o el fortalecimiento de la relación o las alianzas entre colectivos ciudadanos y los poderes públicos, previniendo además conflictos futuros por estas razones.

Estos aspectos nos permiten afirmar que la mediación del dPA contribuye a la cultura de paz en nuestro territorio, procurando la confianza en unas instituciones más sólidas para la ciudadanía.

Para apostar por la implementación de alianzas sólidas, referimos la intervención que se llevó a cabo en 2022, en colaboración con el área que trabaja los derechos de las personas migrantes, en un proceso sobre los asentamientos en Huelva.

El Defensor puede y debe contribuir al impulso de la cultura de paz y de la justicia social