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Los caballos que susurran a los hombres

La Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre de Jerez te abre sus puertas. Maravíllate con el porte del caballo andaluz y disfruta de su baile.

Descubre cada rincón de la escuela

Conoces Jerez de la Frontera por el gran premio de motociclismo, por sus vinos o por su barrio flamenco. ¿Pero, has visitado su escuela ecuestre? La ciudad cuenta con un lugar único: la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre. Fue fundada en 1973 aunque no fue “Real” hasta junio del 1987, cuando Juan Carlos I tuvo el honor de ver su exhibición en directo.

¿Quieres saber más? El complejo en sí es una maravilla. Solo entrar, a primera vista, te fascinarán los fantásticos jardines que rodean las instalaciones, característicos por incluir una gran variedad de plantas exóticas y una fuente majestuosa en el centro. Luego, el Palacio del Recreo de las Cadenas, un ejemplo precioso de la arquitectura francesa del siglo XIX, y un lugar ideal donde celebrar todo tipo de eventos.

A la izquierda, el Picadero. Un edificio de arquitectura típica andaluza, bañado en ocre (albero le llaman) y blanco puro. Es el lugar indicado para presenciar el entrenamiento de los jinetes con los caballos. Al lado, se encuentra la Guarnicionería, donde se reparan y elaboran los arneses.

Finalmente, las cuadras, una construcción octagonal compuesta por cinco cuadras. En esta parte es donde más ajetreo hay antes y después de la exhibición. Aunque no son plenamente visitables, se permite el acceso a la estancia del centro, el Guardarnés. Su interior de madera, con todos los arneses bien, colocados constituye una visión un tanto impresionante.

¡A bailar! Una exhibición ecuestre muy auténtica

Tras una visita cultural por la zona, por fin apetece ver lo más jugoso de este lugar: la exhibición. El espectáculo se llama “Cómo bailan los caballos andaluces”, y se trata de un ballet ecuestre al son de música española y con indumentaria del siglo XVIII.

El espectáculo está estructurado sobre coreografías extraídas de las reprisses de la doma clásica, la doma vaquera y de otros trabajos de equitación tradicional. Podrás observar el intenso vínculo entre jinete y caballo, una auténtica relación de confianza y destreza. Ven a Jerez, porque es mejor disfrutarlo con tus propios ojos.

Y aún no lo has visto todo. Te queda gran parte del patrimonio cultural por ver. En el Museo del Arte Ecuestre y en el Museo de los Enganches podrás contemplar y comprender un poco mejor el mundo de la equitación.

De callejeo por Jerez

El mejor complemento para esta experiencia se encuentra en la propia ciudad: su patrimonio histórico. Primera visita, la catedral, que no pasa precisamente desapercibida. Segunda, tan imprescindible como la anterior: cualquiera de sus bodegas de fama mundial.

En el casco antiguo también puedes ver el Alcázar, la Mezquita, la Iglesia de San Miguel y la Iglesia de San Marcos. Además, el plan se puede mezclar con un poco de callejeo y tapeo por la zona de la Plaza del Arenal.

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