Deliciosas albóndigas en salsa: dos recetas para chuparse los dedos

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Aprende a preparar albóndigas en salsa clásicas y albóndigas en salsa con un toque especial. Estas recetas son perfectas para disfrutar de platos reconfortantes y deliciosos. Encuentra más recetas de cocina en El Recetario.

Receta 1: Albóndigas en salsa clásicas

Las albóndigas en salsa son uno de esos platos reconfortantes que nos transportan a los sabores de la infancia. Aquí te presentamos una receta clásica que seguramente te hará salivar.

Ingredientes:

  • Perejil y sal
  • 1/4 de carne de cerdo picada
  • 1/4 de carne de ternera picada
  • 1 huevo
  • 2 ajos
  • 1 cebolla
  • Una cucharada de pan rallado
  • Pimienta molida
  • 1 ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharada de harina
  • Vino
  • Caldo o agua

Preparación:

Comenzamos picando generosamente el ajo, la cebolla y el perejil, y los agregamos a la carne picada junto con los demás ingredientes. Mezclamos todo muy bien y formamos las albóndigas, que luego pasaremos por harina antes de freírlas.

En una cacerola con aceite caliente, sofreímos el ajo picado, la hoja de laurel y una cucharada de harina. Añadimos el vino y luego agregamos caldo o agua. Cuando la mezcla comience a hervir, agregamos las albóndigas y las dejamos cocinar hasta que estén tiernas y jugosas.

Receta 2: Albóndigas en salsa con un toque especial

Si quieres darle un giro a las clásicas albóndigas en salsa, aquí te presentamos una versión con un toque especial que seguramente sorprenderá a tus comensales.

Ingredientes:

  • 750-1000 gr. de carne picada de ternera/cerdo
  • Una cebolla muy picadita
  • Perejil
  • Sal
  • Pimienta
  • Pan rallado o miga de pan del día anterior
  • Un huevo

Preparación:

En un bol, mezcla la carne, la cebolla, el perejil picado, el huevo, la sal y la pimienta. Añade pan rallado o miga de pan hasta que la masa no se pegue en las manos y puedas formar bolitas del tamaño que desees.

Fríe las albóndigas en aceite caliente y resérvalas. En el mismo aceite, sofríe una cebolla picada y un par de dientes de ajo picados hasta que estén doraditos. Añade las albóndigas y vierte un poco de vino fino (aproximadamente una copa) y calienta hasta que la salsa espese. El pan rallado ayudará a que la salsa tenga una textura deliciosa.

Si prefieres albóndigas en salsa de tomate, simplemente agrega tomate frito casero a las albóndigas una vez que estén fritas y caliéntalas juntas para que adquieran todo el sabor. Si quieres ahorrar tiempo, también puedes utilizar tomate frito casero de calidad que se vende en los supermercados.

¡Esperamos que estas recetas te hayan gustado y que disfrutes de unas albóndigas en salsa para chuparte los dedos! Si quieres más recetas deliciosas, no dudes en visitar El Recetario.

Fuente Recetas
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