Un poco de Historia | PLAZA MIRABAL

Este nombre de Mirabal hubo de ponerlo el pueblo desde muy antiguos tiempos, por lo menos desde 1509.

Se ha llamado también de Picazo o de la Picaza, según papeles examinados del siglo XVI y siguientes.

Plaza Mendoza desde Mirabal. Enero 2016. JEREZSINFRONTERAS.ES

Junto con la actual plaza de Mendoza formaban una única plaza con el nombre de Mirabal. Se tituló también de Picazo o de la Picaza, y comprendía en ella un sitio que se llamó Calleja de Limón.

La plaza de Picazo o de Picaza con sus callejas, comprendía también la llamada hoy de Frías, hasta tocar el sitio conocido por Agujero de la calle Ancha, que también se llamó Agujero de la Victoria, y antes Postigo de la plaza de la Picaza.

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Este nombre de Picazo lo tomaron los herederos del héroe Diego Fernández de Herrera, que a costa de su vida mató al príncipe Abu-Malik, conocido por el Infante Tuerto o Picazo, el año de 1339, en los campos cercanos al puente de Cartuja.

El nombre de Mirabal figura en la historia jerezana desde muy antiguos tiempos, habiendo dado muchos ilustres personajes a la Historia; entre quienes es de citar Luis de Mirabal, que fue Ministro a principios del siglo XVIII.

Es probable que viviese en esta plaza algún convecino de este apellido, que diera nombre a la misma, pues en ella se conserva el pórtico de la antigua casa, de carácter aristocrático en su construcción.

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El documento más antiguo en que oficialmente aparece con el nombre de Mirabal, es el padrón de Riqueza de 1817; pero este nombre de Mirabal hubo de ponerlo el pueblo desde muy antiguos tiempos, por lo menos desde 1509, en cuyo Libro Capitular consta, en las sesiones de 13 y 17 de agosto, «que la ciudad hizo donación á Diego de Mirabal del terreno contiguo al entremuro de la Torre Albarrana,» y esta torre es la situada en la calle Ancha junto al Agujero de la Victoria, hoy calle de Frías, que, como sabemos, sale a la plazuela de Mirabal.

Antes de llamarse de Mirabal se denominó de la Picaza, por vivir en ella alguna hija o la esposa de algún García Picazo, descendiente de Diego Fernández de Herrera, cuyos herederos tomaron el sobrenombre de Picazo.

Pero primitivamente se denominó de los Palominos, por haberse repartido en ella a Ferrant Yánez Palomino, Caballero del Feudo y Alcaide de la Puerta de Sevilla, la casa número 221 de la collación de San Marcos, en 1266(1)(2), después de la Conquista.

Así consta de documentos de Archivo particular de la familia de Orbaneja. Testimonio de autos de Francisco Casas contra Cristobal García Pérez-Rendón, fechos en 1590. (Libro A de las Ejecutorias de los Rendones y Palominos.)

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La referencia de la Picaza ha sido conservada por Polanco en sus notas:

«Oficio 10. Tomo 1º. Año de 1585. Folio 283. -María Sánchez, mujer de García Suárez de Figueroa, hija de Juan Román y de Juana García la Picaza, y también María Ortiz y Juana García, hijas de Thomás Martel y de Isabel García, nietas maternas de dicho JUan Romásn y de su mujer, poder a su hermano y tío Alonso Román, para los bienes de su padre y abuelo, y para los de Isabel Picazo, mujer de Francisco de Hinojosa.»

Juan Román de Cuenca, Escribano del Cabildo, es el historiador segundo de Jerez; el actuario que en 7 de octubre de 1477, autorizó ante la puerta de Santiago, el acta de Juramento de los Reyes Católicos, sobre los Santos Evangelios de respetar y confirmar los privilegios y franquicias de Jerez. (Véase el Apéndice 8º)

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Nota (1): La repoblación de Jerez, como de otras ciudades de la Baja Andalucía, fue un proceso en numerosas ocasiones muy documentado gracias a los Libros de Repartimiento. El Libro de Repartimiento de Jerez, fue un documento abierto cuyas primeras anotaciones se realizaron poco después de la reconquista definitiva de la ciudad por Alfonso X, en 1264, lo que trajo como consecuencia la expulsión de la población mudéjar, dejando disponibilidad de bienes y tierras. El proceso de repartición se organizó en seis collaciones, las cuales se denominaron por su cabeza eclesiástica, las parroquias: San Marcos, San Mateo, San Lucas, San Juan, San Dionisio y del Salvador, todas ellas antiguas mezquitas consagradas en templos cristianos tras la reconquista. Las primeras anotaciones del Libro de Repartimiento se inscriben en el año 1264, pero el proceso se alarga hasta 1269, cuando parece se finaliza el proceso de repartición tanto urbano como rústico. Parece que la cita que trae Muñoz y Gómez debe estar anotada en el año que él mismo dice de 1266, aunque, ciertamente el proceso finaliza en 1269.
Es interesante la cita que hace del caballero Ferrant Yánez Palomino, como caballero del Feudo y Alcaide de la puerta de Sevilla, ambas figuras históricas de la aristocracia guerrera del Jerez de la Reconquista. Los Caballeros del feudo estaban obligados a la defensa de la ciudad y terrenos a él asignados así como acudir en ayuda del señor que le concedía tal privilegio, en el caso de Jerez, al mismo rey de Castilla. Además Ferrant Yánez Palomino era Alcaide de la Puerta de Sevilla, refiriéndose a la figura del Capitán de la guarnición que cuidaba cada una de las pequeñas alcazabas defensivas que eran las puertas del recinto amurallado de Jerez. Cuatro Alcaides por cada una de las cuatro puertas de la ciudad: Puerta de Sevilla, Puerta Real, Puerta de Rota y Puerta de Santiago, además del alcaide del mismo Alcázar. Cada puerta era defendida por este capitán o alcaide y nueve caballeros.

Nota (2): Las puntualizaciones que Borrego Soto realiza acerca del calendario real y el asumido por la historiografía tradicional es muy interesante. Él afirma que la toma definitiva de Jerez se realizó realmente en 1267, y no en 1264, atendiendo al cruce de documentos e informaciones tanto de fuentes cristianas como musulmanas, identificando como craso error la misma cita del rey Alfonso X en sus Crónicas, donde dice que tales hechos se produjeron en 1264. Esta es la fecha que tradicionalmente es tomada como cierta, y la que Borrego Soto demuestra es un error de asignación. Partiendo de tal error, otros hechos históricos quedan desplazados en el tiempo, como lo sería el mismo Libro de Repartimiento. Nosotros la recogemos… pero los historiadores de verdad lo pondrán en pie: ”ni quito ni pongo rey…” como se cuenta fue dicho en 1369 en Montiel en donde fue asesinado, por engaño, el rey Pedro I el Cruel, a favor de su hermanastro Enrique de Trastámara, que sería entonces Enrique II de Castilla.

Fuente Noticia Histórica de Las Calles Y Plazas de Xerez de la Frontera. Sus nombres y orígenes. Año 1903. De Agustín Muñoz y Gómez