El camino hacia el voto femenino: una lucha histórica

Descubre la lucha y perseverancia de las mujeres a lo largo de los siglos por la igualdad de género y el sufragio femenino

El 6 de febrero de 1918 marcó un hito en la historia de los derechos de las mujeres, ya que fue el día en que votaron.

El 6 de febrero de 1918 marcó un hito en la historia de los derechos de las mujeres. Fue el día en que las mujeres británicas mayores de 30 años obtuvieron el derecho al voto. Sin embargo, esta victoria no fue el resultado de un único evento. Fue el resultado de una larga y ardua lucha que se remonta a siglos atrás.

Una lucha histórica

En 1791, durante la Revolución Francesa, Olimpia de Gouges, una destacada escritora, redactó la «Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana» como complemento a la declaración francesa de los Derechos del Hombre. Lamentablemente, su valiente acto de defensa de los derechos de las mujeres la llevó a la guillotina, ya que era adversaria de Robespierre.

En Inglaterra, en 1792, Mary Wollstonecraft publicó su ensayo «Reivindicación de los derechos de la mujer», considerado precursor del feminismo. A pesar de los esfuerzos de estas valientes mujeres, los proyectos de leyes que buscaban la igualdad de género fueron rechazados por el Parlamento británico y la reina Victoria.

La I Guerra Mundial cambió el curso de la historia

No obstante, a principios del siglo XX, el movimiento sufragista comenzó a ganar fuerza en Gran Bretaña. En 1903 se formó la WSPU (Unión Social y Política de Mujeres), cuyas integrantes utilizaron diversas tácticas, como marchas de protesta y huelgas de hambre, para presionar por sus derechos. A pesar de la brutal represión que sufrieron, la Primera Guerra Mundial cambió el curso de la historia.

derechos de las mujeres

La participación de las mujeres en la guerra demostró su valía y dedicación a la patria, lo que finalmente llevó a que se reconocieran sus derechos electorales.

Las mujeres votan por primera vez

El 6 de febrero de 1918, las mujeres británicas mayores de 30 años obtuvieron el derecho al voto, y en 1920 se rebajó la edad a 21 años.

El movimiento sufragista también se extendió a otros países. En 1919, Alemania consagró el voto femenino en la República de Weimar. América, Canadá y Estados Unidos fueron los primeros en reconocer este derecho. En Ecuador, las mujeres pudieron votar en 1929. Luego siguieron Brasil y Uruguay en 1932. En Guatemala, se estableció un voto restringido en 1945, excluyendo a las analfabetas. Éstas finalmente pudieron votar 20 años después.

En Argentina, el voto femenino se inauguró en 1947 gracias a la gestión de Eva Duarte de Perón, quien solicitó su inclusión en cumplimiento de lo acordado en las Actas de Chapultepec. Ese mismo año, Venezuela también implementó el voto femenino. Chile y Costa Rica se unieron a esta lista en 1949, seguidos de México en 1953 y Paraguay en 1961.

En España, la Constitución de la Segunda República en 1931 estableció el derecho al sufragio para mayores de 23 años, garantizando la igualdad de género. Sin embargo, el camino hacia el voto femenino en Suiza fue más largo, ya que las mujeres suizas no pudieron votar hasta 1971.

Esta lucha por el voto femenino no estuvo exenta de sacrificios y tragedias. En Derby, una sufragista perdió la vida cuando intentó llamar la atención del rey de Inglaterra al arrojarse al suelo frente a su caballo.

El 6 de febrero de 1918 fue un día histórico, pero también fue el resultado de siglos de lucha y perseverancia por parte de mujeres valientes que se negaron a aceptar la desigualdad. Aunque aún queda mucho por hacer en términos de igualdad de género, el derecho al voto es un logro fundamental que ha allanado el camino para otros avances en la lucha por los derechos de las mujeres.